La Sexta Estrella — medio sobre GTA, Red Dead y Rockstar Games

La Historia de Cole Phelps.

Por Kifflom! ·

La Historia de Cole Phelps

Bienvenidos a la ciudad de las falsas promesas.


Detrás del brillo cegador de las marquesinas de Hollywood, el humo de los cigarrillos y los destellos de las cámaras de la prensa, se esconde una urbe podrida hasta los cimientos. En mayo de 2011, la industria del videojuego experimentó un seísmo narrativo sin precedentes con el lanzamiento de L.A. Noire. Desarrollado por el desaparecido estudio australiano Team Bondi y distribuido bajo el prestigioso sello de Rockstar Games, el título no fue un juego de acción convencional. Fue un experimento interactivo crudo, pausado y profundamente psicológico.


Aunque en un primer momento esta joya gótica y policial estuvo pensada exclusivamente como un ambicioso estandarte para la PlayStation 3, las brutales dimensiones del proyecto obligaron a que tuviese representación también en Xbox 360 y PC. Su estatus de obra de culto no hizo más que crecer con el tiempo. Esto propició que, en el año 2017, sufriera una impecable remasterización para PlayStation 4 y Xbox One, gozando incluso con una versión increíblemente optimizada para Nintendo Switch, la cual trasladó sus oscuros e intensos interrogatorios al terreno portátil combinando controles táctiles y giroscópicos.


Detrás de este sombrío telón existió un titánico, obsesivo y turbulento esfuerzo de producción que duró siete años. Aunque el director y mente creativa principal fue Brendan McNamara, el proyecto estuvo a punto de colapsar bajo su propio peso en múltiples ocasiones debido a problemas de gestión y explotación laboral en Sídney. Fue ahí donde las figuras más influyentes de la historia de Rockstar Games tuvieron que saltar al rescate para enderezar el desarrollo. Nombres legendarios como los hermanos Houser (Sam y Dan) o el propio Leslie Benzies tomaron las riendas de la producción ejecutiva, aportando el característico sello de calidad, madurez narrativa, pulido técnico y la implacable atención al detalle que caracteriza a la compañía.



Un Thriller criminal bajo el humo del Jazz:


L.A. Noire se define como un thriller criminal que rompió los moldes tradicionales de la industria al fusionar de forma orgánica elementos de un videojuego de mundo abierto no lineal con las mecánicas deductivas y pausadas de una aventura gráfica clásica de los años 90. La trama nos traslada a la radiante pero decadente ciudad de Los Ángeles en el año 1947, vistiendo al jugador con el traje de Cole Phelps, un condecorado ex-marine de la Segunda Guerra Mundial. Phelps regresa del frente del Pacífico con una medalla de plata al valor, pero también con una mochila invisible repleta de culpa, secretos oscuros y demonios internos. Para purgar su pasado, decide integrarse en el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), comenzando desde lo más bajo.

A nivel de estructura del juego, la vida policial de Phelps no es lineal; es un reflejo de su propio ascenso social y laboral a través de cinco departamentos o "mesas" de investigación, cada una con su propia atmósfera, temáticas y compañeros de patrulla:


  1. Patrulla (Traffic/Patrol): El inicio en las calles empapadas de delincuencia común, vistiendo el uniforme azul tradicional y aprendiendo las reglas básicas del asfalto.
  2. Tráfico (Traffic): El primer ascenso de paisano. Casos de fraudes de seguros, coches abandonados en extrañas circunstancias y las primeras conexiones con la alta sociedad angelina.
  3. Homicidios (Homicide): El ecuador del juego y su etapa más oscura. Phelps se enfrenta a una serie de brutales asesinatos de mujeres desnudas y mutiladas que imitan el modus operandi del infame caso real de la Dalia Negra.
  4. Antivicio (Vice): El ecuador de la fama. Envuelto en el glamur nocturno de los clubes de jazz, Phelps persigue redes de distribución de morfina robada al ejército, adulterio y prostitución de menores, lidiando con la corrupción interna de sus propios compañeros.
  5. Incendios Provocados (Arson): La caída en desgracia. Tras un escándalo personal que destruye su reputación y su matrimonio, Phelps es degradado a un departamento aparentemente menor, donde descubre una gigantesca conspiración inmobiliaria que involucra a magnates, políticos y médicos de la ciudad.


La estética del juego bebe directamente del cine negro clásico de las décadas de 1940 y 1950. Su cruda ambientación retrata el reverso tenebroso del sueño americano de posguerra, abordando de frente temas tabú para la época en los videojuegos. Todo esto se envuelve en una densa niebla de humo de cigarrillos, gabardinas mojadas por la lluvia y una magistral banda sonora original compuesta por Andrew Hale, donde el jazz melancólico, las trompetas solitarias y el piano componen las notas de la desesperación urbana.


La propuesta fascinó a la crítica internacional: obtuvo un puntaje promedio de 89 sobre 100 en Metacritic y se convirtió en el primer videojuego de la historia en ser presentado de manera oficial dentro del prestigioso Festival de Cine de Tribeca, siendo reconocido no como un producto de entretenimiento, sino como una obra cinematográfica interactiva de pleno derecho. En el apartado financiero, Take-Two Interactive confirmó en febrero de 2012 que el título había superado los cinco millones de copias vendidas a nivel mundial.



La Revolución de los Rostros: La Tecnología MotionScan.


Es imposible hablar de L.A. Noire sin profundizar en su mayor logro técnico y jugable: la tecnología MotionScan, desarrollada por la filial Depth Analysis. En una época donde las expresiones faciales de los videojuegos eran toscas y moldeadas a mano, Team Bondi implementó un sistema revolucionario. Los actores reales de Hollywood (incluyendo al propio protagonista, Aaron Staton, conocido por su papel en la aclamada serie Mad Men) se sentaban en una silla rodeada por una estructura esférica equipada con 32 cámaras cinematográficas de alta definición que capturaban cada microexpresión, parpadeo, movimiento de labios o tensión en el cuello desde todos los ángulos imaginables.

Esta captura no era estética; era el núcleo de la jugabilidad. Durante los interrogatorios, el jugador no debía fijarse en las estadísticas de sus armas, sino en la conducta humana. Tras escuchar el testimonio de un sospechoso, debías elegir entre tres opciones (modificadas ligeramente en las remasterizaciones): Verdad, Duda o Mentira. Si el sospechoso desviaba la mirada, se rascaba el cuello, tragaba saliva convulsivamente o apretaba la mandíbula, tenías la pista visual de que estaba ocultando algo. Para acusarlo de mentir, el juego te exigía navegar por tu libreta de detective y presentar una prueba física concluyente (una nota de suicidio falsa, manchas de sangre, un arma oculta). Esta mecánica convirtió a L.A. Noire en un juego de psicología pura.




Secretos de los Archivos Policiales:


El legado de este clásico dejó tras de sí un reguero de secretos técnicos y guiños ocultos dignos de una investigación minuciosa:


  1. El mito del motor gráfico (Aclaración Técnica): Existe la creencia popular de que el juego funciona bajo el motor RAGE (Rockstar Advanced Game Engine), el mismo de GTA IV o Red Dead Redemption. Sin embargo, L.A. Noire utilizó un motor propietario exclusivo desarrollado desde cero por Team Bondi, combinado con las físicas de Havok. Fue esta arquitectura única, compleja y difícil de programar la que permitió integrar los billones de datos que generaba el MotionScan, razón por la cual el mapa de la ciudad se siente más estático y con menos interacción física que un GTA tradicional.
  2. El fantasma de la redención en la basura: En un callejón oscuro y mugriento de la ciudad, si el jugador se desvía de la ruta de investigación y revisa con atención el interior de un contenedor de basura, podrá encontrar un sombrero de vaquero de ala ancha bastante desgastado. Se trata exactamente del mismo sombrero que utiliza John Marston, el trágico protagonista de Red Dead Redemption (2010), un fantástico guiño cruzado entre las épocas históricas de Rockstar.
  3. Autenticidad automotriz licenciada: A diferencia del universo de Grand Theft Auto, donde las marcas de coches son parodias ficticias para evitar disputas legales, las calles de L.A. Noire respiran realismo histórico puro. Los más de 95 vehículos del juego están completamente licenciados por las marcas originales, permitiéndonos conducir modelos fidedignos de fabricantes icónicos como Chevrolet, Ford, Buick, Packard o Cadillac, los cuales dominaban las carreteras norteamericanas en la posguerra. Además, el juego incluye coches ocultos de edición limitada en garajes escondidos por todo el mapa.
  4. Firmas de huéspedes históricas: Si inspeccionas con atención el libro de registros de “El Mar Hotel” durante una de tus investigaciones criminales, notarás que los diseñadores llenaron las páginas con nombres de celebridades reales de la cultura popular de mediados de siglo. Entre los registros se pueden leer firmas de Harpo Marx, Winston Churchill, Marilyn Monroe o el mismísimo gángster Mickey Cohen, quien tiene un papel secundario activo en la trama del juego.
  5. El cóctel anacrónico: En las barras de los bares de la ciudad de Los Ángeles se puede pedir un trago bautizado en el menú como "Stairway to Heaven". Esto es un genial y deliberado anacronismo introducido por los diseñadores de sonido, haciendo alusión directa a la icónica canción compuesta por la banda de rock británica Led Zeppelin en el año 1971, décadas después de la época en la que se ambienta el juego.
  6. Referencias cruzadas (Bully y Max Payne): El juego esconde sutiles referencias a otras propiedades de Rockstar. Por ejemplo, en los periódicos esparcidos por la ciudad hay anuncios de la escuela Bullworth Academy (el escenario principal de Bully). Asimismo, la forma en que Phelps narra sus monólogos internos texturizados con cinismo y desamor evoca directamente la prosa trágica de Max Payne.
  7. Inspiración cinematográfica y literaria: Aunque la atmósfera bebe de las novelas criminales de James Ellroy (como L.A. Confidential y La Dalia Negra), la base estructural, el estilo procedural de investigación y el realismo de los casos de L.A. Noire se cimentan directamente sobre la mítica película de cine negro Naked City (La Ciudad Desnuda, 1948) dirigida por Jules Dassin. Los coleccionables de periódicos y carretes de película de nitrato ocultos en los monumentos de la ciudad rinden tributo constante a estas cintas de culto.


Con un final amargo, desgarrador y profundamente fiel a las reglas trágicas de la literatura criminal clásica, la historia de Cole Phelps sigue grabada a fuego en los anales del mundo de los videojuegos como una de las obras más valientes, maduras y cinematográficas jamás creadas.