Aquella Nevada en Nueva York.
Por Kifflom! ·
De ambiente policial, escrito por Sam Lake y desarrollado por Remedy Entertainment, Max Payne llegó al mercado en 2001 para Microsoft Windows y posteriormente fue adaptado a PlayStation 2, Xbox y Game Boy Advance. Con el paso de los años, aquella historia de un policía convertido en fugitivo terminaría convirtiéndose en una de las franquicias más reconocibles de Remedy y en uno de los referentes del género de acción en tercera persona.
“Todo se fue al traste en un minuto de Nueva York...”
Max Payne es un antiguo agente de policía de Nueva York que, tras una tragedia personal, acaba trabajando como agente encubierto de la DEA. Su vida cambia por completo cuando su familia es asesinada y él termina siendo acusado del asesinato de su compañero.
Convertido en un fugitivo, Max queda atrapado entre dos mundos: por un lado, la policía, que lo persigue por un crimen que asegura no haber cometido; por otro, el mundo criminal de Nueva York, que también quiere acabar con él.
Max Payne no es el típico héroe de acción que lucha porque quiere salvar el mundo. Es un hombre destrozado que intenta descubrir la verdad mientras busca una forma de enfrentarse a todo aquello que le ha arrebatado su vida anterior.
Una historia marcada por la tragedia:
El juego comienza en Nueva York, durante un invierno especialmente duro, y desde sus primeros minutos presenta una ciudad oscura, cubierta por la nieve y dominada por la violencia.
La historia utiliza una estructura narrativa muy influenciada por el cine negro y el neo-noir. Max narra los acontecimientos desde su propia perspectiva y el jugador va descubriendo progresivamente qué ocurrió y cómo terminó convirtiéndose en el hombre que vemos al comienzo de la aventura.
La utilización de una narración en primera persona, los monólogos internos del protagonista, los ambientes nocturnos, la nieve, la corrupción y los personajes relacionados con el crimen contribuyen a construir una identidad muy particular.
La historia tampoco se limita a presentar tiroteos sucesivos. Detrás de la investigación de Max existe una conspiración mucho mayor, mientras el protagonista intenta averiguar quién está detrás de los acontecimientos que han destruido su vida.
Es una historia de venganza, pero también de supervivencia.
El nacimiento del Bullet Time:
Si existe un elemento que inmediatamente asociamos con Max Payne, ese es el Bullet Time.
La mecánica permite que el tiempo se ralentice mientras Max mantiene la capacidad de apuntar y disparar de manera prácticamente normal. De esta forma, el jugador puede reaccionar ante enemigos y proyectiles que, durante unos instantes, se mueven a cámara lenta. Esta mecánica convirtió los tiroteos de Max Payne en algo diferente a lo que ofrecían muchos shooters de la época.
Max podía saltar hacia un lado, girar en el aire y disparar mientras el tiempo se ralentizaba a su alrededor. El resultado era una acción mucho más cinematográfica, con una clara influencia de las películas de acción, especialmente del cine de Hong Kong.
Por eso, más que tratarse simplemente de una habilidad especial, Bullet Time terminó formando parte de la identidad de la franquicia.
Una forma de contar historias diferente:
Otro de los aspectos que hizo especial a Max Payne fue su manera de contar la historia.
En lugar de recurrir exclusivamente a largas escenas cinematográficas, Remedy utilizó novelas gráficas para representar distintos acontecimientos. Las imágenes estáticas, acompañadas por los textos y la narración de Max, ayudaban a reforzar esa sensación de estar ante una novela negra interactiva.
La combinación de narrativa, monólogos y estética de cómic contribuyó a crear una experiencia muy diferente a la de otros shooters de principios de los años 2000. La intención no era únicamente contar una historia mientras el jugador avanzaba entre tiroteos. La historia y la acción estaban concebidas como partes de una misma experiencia.
Sam Lake y el rostro de Max Payne:
Una de las curiosidades más conocidas del primer Max Payne está relacionada precisamente con su creador. Sam Lake, cuyo nombre real es Sami Järvi, ha sido una figura fundamental en la historia de Remedy. Actualmente ocupa el cargo de Creative Director y la propia compañía lo identifica como uno de los principales responsables de la identidad creativa y narrativa del estudio.
Durante el desarrollo del primer Max Payne, Lake terminó prestando su rostro para representar al protagonista en las imágenes utilizadas por el juego. Esto ayudó a darle a Max aquella apariencia tan característica que terminó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de la primera entrega.
La decisión también refleja las circunstancias del desarrollo de aquel primer proyecto: Remedy era un estudio mucho más pequeño que el que conocemos actualmente y el juego se desarrolló con unos recursos considerablemente más modestos.
El resultado, sin embargo, acabaría teniendo una repercusión muy superior a lo que probablemente podía imaginarse en aquel momento.
Remedy y Rockstar Games:
Max Payne también marcó el comienzo de una relación profesional muy importante entre Remedy Entertainment y Rockstar Games.
Los dos primeros títulos fueron desarrollados por Remedy Entertainment y publicados por Rockstar Games. Años después, Rockstar desarrollaría Max Payne 3, continuando la historia del personaje después de los acontecimientos de Max Payne 2.
Rockstar describió Max Payne 3 como una continuación directa de la historia del antiguo detective de Nueva York. En esta ocasión, Max había abandonado la policía y se encontraba en São Paulo, Brasil, trabajando como responsable de seguridad de una familia adinerada.
El cambio de escenario permitió mostrar a un Max Payne diferente, aunque las consecuencias de su pasado continuaban persiguiéndolo. Rockstar también mantuvo elementos fundamentales de la saga, entre ellos Bullet Time, el Shootdodge y el tono oscuro de la historia.
Max Payne y las Torres Gemelas:
Existe además una curiosidad relacionada con uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente.
Max Payne fue lanzado originalmente en 2001, pocos meses antes de los atentados del 11 de septiembre.
Tras los atentados, determinados elementos relacionados con las Torres Gemelas y el World Trade Center fueron modificados o eliminados de versiones posteriores del juego.
Es un episodio especialmente llamativo porque demuestra cómo un videojuego puede quedar vinculado, incluso de manera involuntaria, a acontecimientos que sucedieron después de su lanzamiento.
Por ello, cuando se habla de las diferentes versiones de Max Payne, conviene tener en cuenta que no todas las ediciones son idénticas y que algunos contenidos fueron modificados después de los acontecimientos de septiembre de 2001.
Un legado que llega hasta nuestros días:
Más de dos décadas después de su lanzamiento, Max Payne continúa siendo una de las obras más importantes de la trayectoria de Remedy.
El estudio considera al personaje una de sus franquicias más icónicas y reconoce que tanto Max Payne como Max Payne 2: The Fall of Max Payne dejaron una huella especialmente importante por su combinación de narrativa, atmósfera neo-noir y acción basada en Bullet Time.
La importancia de Max Payne también se puede comprobar observando la trayectoria posterior de Remedy. El estudio continuaría desarrollando juegos centrados en mundos narrativos y personajes complejos, aunque Max Payne mantiene un lugar especial dentro de su historia.
El regreso de Max Payne:
Y aquí llegamos al presente.
En abril de 2022, Remedy Entertainment anunció un nuevo acuerdo con Rockstar Games para desarrollar los remakes de Max Payne y Max Payne 2: The Fall of Max Payne.
La particularidad es que ambos juegos no se están desarrollando como dos proyectos independientes: Remedy está trabajando en ellos como un único título.
El proyecto está siendo desarrollado para PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S, utilizando el motor y las herramientas Northlight de Remedy. Rockstar Games financia el presupuesto de desarrollo y será responsable de publicar y distribuir el proyecto.
¿Por qué Max Payne sigue siendo tan importante?
La respuesta probablemente esté en la combinación de todos los elementos.
Max Payne no fue únicamente un juego de disparos en tercera persona. Fue una mezcla de novela negra, cine de acción, cómic y videojuego. Su protagonista era un hombre marcado por la tragedia. Su mundo estaba dominado por la nieve, la oscuridad, las drogas, la corrupción y el crimen. Su historia se contaba mediante monólogos y viñetas. Y sus tiroteos introdujeron una mecánica que permitía al jugador sentirse dentro de una película de acción.
Bullet Time se convirtió en su elemento más reconocible, pero no fue lo único que hizo especial a Max Payne. Fue la suma de historia, atmósfera, personajes, música, estética, narrativa y acción lo que consiguió convertir aquella producción de Remedy en una franquicia que todavía hoy mantiene una identidad propia.
Y quizá esa sea la razón por la que, más de veinte años después, Max Payne sigue siendo recordado. Aquel policía que lo perdió todo continúa atrapado en aquella noche interminable de Nueva York.
Solo que ahora, más de dos décadas después de su primera aparición, Max Payne está preparado para regresar.